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El amor, se mire como se mire, es un gran riesgo. Me resulta más fácil recordar que Dios nunca me rechazará porque no sea lo bastante bueno y que cualquier comunidad que tenga su corazón me acogerá tal como soy. Jesús nos invita a una comunidad donde las personas imperfectas pueden encontrar aceptación, amor, perdón y un nuevo comienzo.