-
Recordó que una vez, cuando era pequeña, había visto a una bonita joven de cabellos dorados hasta las rodillas con un largo vestido floreado, y le había dicho, sin pensar: "¿Eres una princesa?". La muchacha se había reído muy amablemente de ella y le había preguntado cómo se llamaba. Blanche recordaba haberse alejado de ella, llevada de la mano de su madre, pensando para sus adentros que la niña era realmente una princesa, pero disfrazada. Y había resuelto que algún día se vestiría como si fuera una princesa disfrazada.