-
Ama toda la creación de Dios, tanto el todo como cada grano de arena. Ama cada hoja, cada rayo de luz. Ama a los animales, ama a las plantas, ama a cada cosa por separado. Si amas a cada cosa, percibirás el misterio de Dios en todo; y una vez que lo hayas percibido, crecerás cada día más en su comprensión, hasta que llegues por fin a amar al mundo entero con un amor que lo abarcará todo y será universal.