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Cada hormiga conoce la fórmula de su hormiguero, cada abeja conoce la fórmula de su colmena. La conocen a su manera, no a la nuestra. Sólo la humanidad no conoce su propia fórmula.
Cada hormiga conoce la fórmula de su hormiguero, cada abeja conoce la fórmula de su colmena. La conocen a su manera, no a la nuestra. Sólo la humanidad no conoce su propia fórmula.