Autores:
  • Así con mis labios te he denunciado, mientras mi corazón, sangrando dentro de mí, te llamaba nombres tiernos. Fue el amor azotado por sí mismo el que habló. Fue el orgullo medio muerto el que revoloteó en el polvo. Era mi hambre de tu amor la que rugía desde el tejado, mientras mi propio amor, arrodillado en silencio, te pedía perdón.