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Realmente soy un pesimista. Siempre he pensado que el fascismo es una condición gubernamental más natural que la democracia. La democracia es una gracia. Es algo esencialmente espléndido porque no es en absoluto rutinario ni automático. El fascismo se remonta a nuestra infancia y niñez, donde siempre se nos dijo cómo vivir. Nos decían: "Sí, puedes hacer esto; no, no puedes hacer aquello". Así que el secreto del fascismo es que atrae a personas cuyas vidas posteriores no son satisfactorias.