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  • Un centauro tiene estómago de hombre y estómago de caballo. Y, por supuesto, ambos quieren desayunar. Así que primero come gachas, pavés, riñones, tocino, tortilla, jamón frío, tostadas, mermelada, café y cerveza. Y después se ocupa de la parte del caballo, pastando durante una hora más o menos y terminando con un puré caliente, un poco de avena y una bolsa de azúcar. Por eso es tan serio pedirle a un centauro que se quede el fin de semana. Algo muy serio.