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Hay un fallo trágico en nuestra preciosa Constitución, y no sé qué se puede hacer para arreglarlo. Es éste: Sólo los locos quieren ser presidentes.
Hay un fallo trágico en nuestra preciosa Constitución, y no sé qué se puede hacer para arreglarlo. Es éste: Sólo los locos quieren ser presidentes.