Autores:
  • Nunca pude entender si debíamos considerar la religión como un seguro de vida o como una condena a cadena perpetua. Puedo entender a un Dios iracundo que nos colgaría a todos de un gancho. Y puedo entender a un Jesús tierno y sin prejuicios. Pero nunca podría imaginarme a los dos viviendo en la misma casa. Acabas caminando sobre cáscaras de huevo, sin saber nunca cuál... está en casa en ese momento.

    Barbara Kingsolver (2008). “The Poisonwood Bible”, p.85, Faber & Faber