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Seré delgado y puro como un vaso de cristal. Vacía. Puro como la luz. Música. Muevo las manos sobre mi cuerpo: los hombros, la clavícula, la caja torácica, los huesos de la cadera como parte de un cráneo animal, los muslos pequeños. En el espejo mi cara está pálida y mis ojos parecen amoratados. Mi pelo es pálido y fino y la luz lo atraviesa. Podría tener mucho menos de diecisiete años. Podría ser todavía una niña, intacta.