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  • No quiero perderte". Su voz era casi un susurro. Al ver su expresión demacrada, le cogió la mano, se la apretó y se la soltó de mala gana. Volvió a sentir las lágrimas y luchó contra ellas. Pero tú tampoco quieres quedarte conmigo, ¿verdad? Él no respondió.

    FaceBook post by Nicholas Sparks from Jul 26, 2011