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  • Recuerda que Él es el artista y tú sólo eres el cuadro. No puedes verlo. Así que sométete tranquilamente a ser pintado---es decir, sigue cumpliendo con todos los deberes obvios de tu puesto (¡realmente sabes muy bien cuáles son!), pidiendo perdón por cada fallo y luego dejándolo en paz.Estás en el camino correcto. Camina---no lo sigas mirando.