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  • Durante la Primera Guerra Mundial, le conté, Hitler había sido corredor, repartiendo mensajes entre las trincheras alemanas, y le repugnaba ver a sus compañeros visitando burdeles franceses. Para mantener puras las líneas de sangre aria y evitar la propagación de enfermedades venéreas, encargó una muñeca hinchable que las tropas nazis pudieran llevar a la batalla. El propio Hitler diseñó muñecas rubias y con grandes pechos. El bombardeo aliado de Dresde destruyó la fábrica antes de que las muñecas pudieran distribuirse a gran escala.