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La ciudad crece como un cáncer; yo debo crecer como un sol. La ciudad devora cada vez más profundamente el rojo; es un insaciable piojo blanco que al final debe morir de inanición. Voy a matar de hambre al piojo blanco que me devora. Voy a morir como ciudad para volver a ser hombre. Por eso cierro los oídos, los ojos y la boca.