-
No dudes, oh poeta, sino persiste. Di: "Está en mí y saldrá". Quédate ahí, balbuceante y mudo, tartamudeando y balbuceando, silbado y abucheado, quédate y esfuérzate, hasta que al fin la rabia saque de ti ese poder onírico que cada noche te muestra que es tuyo; un poder que trasciende todo límite y privacidad, y en virtud del cual un hombre es el conductor de todo el río de la electricidad.