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Hacer felices a los demás, a través de la bondad de la palabra y la sinceridad del consejo correcto, es un signo de verdadera grandeza. Herir a otra alma con palabras sarcásticas, miradas o sugerencias, es despreciable.
Hacer felices a los demás, a través de la bondad de la palabra y la sinceridad del consejo correcto, es un signo de verdadera grandeza. Herir a otra alma con palabras sarcásticas, miradas o sugerencias, es despreciable.