-
He sobrevivido a todo deseo, Mis sueños y yo nos hemos distanciado; Sólo mi pena queda entera, Los destellos de un corazón vacío. Las tormentas de la despiadada dispensación Han entumecido mi florida guirnalda, Vivo en solitaria desolación Y me pregunto cuándo llegará mi fin. Así, en la desnuda rama de un árbol, azotada por el silbante frío del tardío invierno, una sola hoja que ha sobrevivido a su estación seguirá temblando.