Autores:
  • Oye, ¿has oído eso de la diferencia entre yo, el ingenio, y mi primo patán, la hilaridad? ¿No? Bien, entro en un bar, muy modesto, y pido un martini. Entonces el camarero, Hilaridad, me lanza un chorro en la cara con una botella de seltz, arruinando mi nuevo traje de pelo de camello, mojando mi monóculo y la leontina de mi reloj, empapando mi corbata. Entonces, ¿le doy su merecido y me pongo hasta arriba? No lo hago. Simplemente digo: Lo siento, creo que dije "muy seco".