-
Por medio de todas las cosas creadas, sin excaptación, lo divino nos asalta, nos penetra y nos moldea. Lo imaginamos lejano e inaccesible, cuando en realidad vivimos impregnados de sus capas ardientes
Por medio de todas las cosas creadas, sin excaptación, lo divino nos asalta, nos penetra y nos moldea. Lo imaginamos lejano e inaccesible, cuando en realidad vivimos impregnados de sus capas ardientes