-
Cada vez que desaparece alguien que te conoce, pierdes una versión de ti mismo. De ti mismo tal y como te veían, tal y como te juzgaban. Amante o enemigo, madre o amigo, quienes nos conocen nos construyen, y sus diversos conocimientos sesgan las distintas facetas de nuestro carácter como herramientas de tallador de diamantes. Cada pérdida es un paso hacia la tumba, donde todas las versiones se mezclan y terminan.