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  • Al pie de la montaña, el parque terminaba y, de repente, todo volvía a ser miseria. Una vez más, me sorprendió esta extraña compartimentación que se da en Estados Unidos: la creencia de que no debe permitirse ninguna actividad comercial dentro del parque, pero permitiendo un desarrollo sin restricciones fuera de él, aunque el paisaje sea igual de extraordinario. Estados Unidos nunca ha comprendido que se puede vivir en un lugar sin afearlo, que la belleza no tiene por qué estar confinada tras vallas, como si un parque nacional fuera una especie de zoo de la naturaleza.

    Bill Bryson (1989). “The Lost Continent: Travels in Small-town America”, p.95, VNR AG