-
El espíritu humano ni siquiera comenzará a tratar de rendirse a su propia voluntad mientras todo parezca estar bien con él. Ahora bien, tanto el error como el pecado tienen esta propiedad: cuanto más profundos son, menos sospecha su víctima de su existencia; son el mal enmascarado. El dolor es el mal desenmascarado, inconfundible; todo hombre sabe que algo anda mal cuando lo hieren.