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Si escribes para Dios llegarás a muchos hombres y les darás alegría. Si escribes para los hombres... puede que ganes algo de dinero y puede que le des a alguien un poco de alegría y puede que hagas ruido en el mundo, durante un ratito. Si escribes para ti mismo, puedes leer lo que tú mismo has escrito y después de diez minutos estarás tan disgustado que desearás estar muerto.