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  • Fue como si aquel gran torrente de cólera me hubiera lavado, me hubiera vaciado de esperanza y, contemplando el cielo oscuro salpicado de sus signos y estrellas, por primera vez, la primera, abriera mi corazón a la benigna indiferencia del universo. Sentirlo tan semejante a mí, más aún, tan fraternal, me hizo comprender que había sido feliz, y que lo seguía siendo. Para que todo se cumpliera, para que me sintiera menos solo, sólo me quedaba esperar que el día de mi ejecución hubiera una gran multitud de espectadores y que me recibieran con aullidos de execración.

    L'Etranger (The Stranger) pt. 2, ch. 5 (1942)