-
No hay ningún libro que merezca la pena leer a los diez años y que no merezca la pena leer igualmente -y a menudo mucho más- a los cincuenta y más.
No hay ningún libro que merezca la pena leer a los diez años y que no merezca la pena leer igualmente -y a menudo mucho más- a los cincuenta y más.