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Nada es tan contagioso como el entusiasmo. Es la verdadera alegoría del mito de Orfeo; mueve las piedras y encanta a los brutos. Es el genio de la sinceridad, y la verdad no logra victorias sin él.
Nada es tan contagioso como el entusiasmo. Es la verdadera alegoría del mito de Orfeo; mueve las piedras y encanta a los brutos. Es el genio de la sinceridad, y la verdad no logra victorias sin él.