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Cada día las nubes de tormenta se abrían como grandes flores púrpuras y derramaban sus oscuros truenos. Cada anochecer, la tormenta se posaba sobre sus casas como una carga que el día había arrastrado.
Cada día las nubes de tormenta se abrían como grandes flores púrpuras y derramaban sus oscuros truenos. Cada anochecer, la tormenta se posaba sobre sus casas como una carga que el día había arrastrado.