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La felicidad del propio corazón por sí sola no puede satisfacer el alma; hay que tratar de incluir, como necesaria para la propia felicidad, la felicidad de los demás.
La felicidad del propio corazón por sí sola no puede satisfacer el alma; hay que tratar de incluir, como necesaria para la propia felicidad, la felicidad de los demás.