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Mi propio cerebro es para mí la más inexplicable de las maquinarias: siempre zumbando, zumbando, elevándose rugiente buceando, y luego enterrado en el barro. ¿Por qué? ¿Por qué esta pasión?
Mi propio cerebro es para mí la más inexplicable de las maquinarias: siempre zumbando, zumbando, elevándose rugiente buceando, y luego enterrado en el barro. ¿Por qué? ¿Por qué esta pasión?