-
La suerte no tiene nada que ver, porque he pasado muchas, muchas horas, incontables horas, en la cancha trabajando para que llegara mi momento, sin saber cuándo llegaría.
La suerte no tiene nada que ver, porque he pasado muchas, muchas horas, incontables horas, en la cancha trabajando para que llegara mi momento, sin saber cuándo llegaría.