-
Las mentes tranquilas no pueden quedar perplejas ni asustarse, sino que avanzan en la fortuna o la desgracia a su propio ritmo privado, como un reloj durante una tormenta.
Las mentes tranquilas no pueden quedar perplejas ni asustarse, sino que avanzan en la fortuna o la desgracia a su propio ritmo privado, como un reloj durante una tormenta.