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El castigo puede hacer que obedezcamos las órdenes que se nos dan, pero en el mejor de los casos sólo enseñará una obediencia a la autoridad, no un autocontrol que mejore nuestra autoestima.
El castigo puede hacer que obedezcamos las órdenes que se nos dan, pero en el mejor de los casos sólo enseñará una obediencia a la autoridad, no un autocontrol que mejore nuestra autoestima.