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Preparar un guiso tiene su encanto para el cocinero no acostumbrado, por la emoción de preguntarse cuál será el resultado y si algún sabor, salvo el de la cebolla, sobrevivirá a la competencia en la mezcla.
Preparar un guiso tiene su encanto para el cocinero no acostumbrado, por la emoción de preguntarse cuál será el resultado y si algún sabor, salvo el de la cebolla, sobrevivirá a la competencia en la mezcla.