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La experiencia histórica de los países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienación, sino que la aumenta, añadiendo a ella la carencia de productos de primera necesidad y la ineficacia económica.
La experiencia histórica de los países socialistas ha demostrado tristemente que el colectivismo no acaba con la alienación, sino que la aumenta, añadiendo a ella la carencia de productos de primera necesidad y la ineficacia económica.