-
Una de las cosas de las que más me arrepiento, y no tengo muchas, es de haberme pasado demasiado tiempo anteponiendo el estatus y la reputación de las personas a sus cualidades más importantes. Aprendí demasiado tarde que una larga lista de letras tras el nombre de alguien no es garantía de compasión, amabilidad, humor, todas esas cosas mucho más relevantes.