-
Quien mata a un hombre mata a una criatura razonable, imagen de Dios; pero quien destruye un buen libro, mata a la razón misma, mata a la imagen de Dios, por así decirlo, en el ojo.
Quien mata a un hombre mata a una criatura razonable, imagen de Dios; pero quien destruye un buen libro, mata a la razón misma, mata a la imagen de Dios, por así decirlo, en el ojo.