-
Y todo el asunto de los Oscar es surrealista: te pasas meses y meses haciendo promoción y luego vuelves a la realidad con esta cosa dorada en las manos. Lo pones en la oficina y luego sólo tienes que mirarlo sentado en la estantería. Y, después de unas dos semanas, dices: "¿Qué hace eso ahí?