-
Recuerdo que cuando tenía 33 o 34, fue devastador porque me di cuenta de que ya no era un niño. Lo bueno de tener 40 era que realmente sentía que tenía experiencia vital y sabía lo que hacía ahora.
Recuerdo que cuando tenía 33 o 34, fue devastador porque me di cuenta de que ya no era un niño. Lo bueno de tener 40 era que realmente sentía que tenía experiencia vital y sabía lo que hacía ahora.