-
La perfección no consiste en ningún estado o condición singular de la vida, ni en ningún conjunto particular de deberes, sino en una conducta santa y religiosa de nosotros mismos en cada estado de la Vida.
La perfección no consiste en ningún estado o condición singular de la vida, ni en ningún conjunto particular de deberes, sino en una conducta santa y religiosa de nosotros mismos en cada estado de la Vida.