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En realidad dejé la música y pensé que quizá había elegido la carrera equivocada. Pero me aislé en una cabaña en el bosque durante un tiempo y fue allí donde volví a enamorarme de la música. Estar aislado ahí fuera, eliminar todas las opiniones que sufrí durante mi estancia en Los Ángeles y en la industria musical, todo el rechazo, fue muy duro para mí y para mi creatividad. Aislándome en la naturaleza, pude volver a enamorarme de la música. Siempre la he llevado dentro, en la sangre, pero la perdí por un momento.