Autores:
  • Mi padre me levantó en sus fuertes y suaves brazos y me dijo algo que nunca olvidaré. Me dijo: "Sé que puedes hacerlo. No hay nada que no puedas hacer. Vamos a subir esa colina juntos aunque nos lleve todo el día". Y a los 12 años perder una pierna parece el fin del mundo. Pero cuando me subí a su espalda y bajamos volando la colina aquel día, supe que tenía razón. Sabía que iba a estar bien. Mi padre me enseñó que incluso a las pérdidas más profundas se puede sobrevivir. Y es lo que hacemos con esa pérdida, nuestra capacidad para transformarla en un acontecimiento positivo.

    Source: www.realclearpolitics.com