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Todos los libros de mis estanterías, cuando acudía a ellos en busca de ayuda para mi angustia, me parecían tan burdos. No lo entendían. Esos libros no entienden. Nadie entiende. El universo, nadie entiende mi agonía, o mi cuestionamiento, y es este cambio en lo que en el mundo que nos rodea podría ser significativo o útil.