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La gente confunde el amor propio con pensar que siempre tiene que gustarles lo que ven en el espejo -y sí, por supuesto, ése es el objetivo; todo depende de la perspectiva-, pero mi argumento es que se puede seguir teniendo amor propio a la vez que se quiere progresar o mejorar cosas. La cuestión principal es que nos apegamos demasiado a una idea de lo que puede ser nuestro cuerpo perfecto o de lo que debería ser el amor propio. Pero esa es la cuestión. No hay nada correcto o incorrecto. Podemos querernos y sentirnos hinchados. Podemos querernos pero sentirnos incómodos en nuestra piel. Somos un trabajo en progreso y humanos y no siempre nos sentiremos increíbles.