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Recibí compasión de la gente que menos la merecía cuando menos la merecía, y eso me ayudó a cambiar. Cuando al miedo y al aislamiento se les añade el agravio, es muy fácil que la gente odie y culpe a los demás de sus problemas.
Recibí compasión de la gente que menos la merecía cuando menos la merecía, y eso me ayudó a cambiar. Cuando al miedo y al aislamiento se les añade el agravio, es muy fácil que la gente odie y culpe a los demás de sus problemas.