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Comprométete con la Biblia. Medita en ella día y noche. Piensa y repiensa en la Palabra de Dios. Deja que sea tu guía. Conviértela en tu libro de cabecera. Que sea la máxima autoridad en tu vida.
Comprométete con la Biblia. Medita en ella día y noche. Piensa y repiensa en la Palabra de Dios. Deja que sea tu guía. Conviértela en tu libro de cabecera. Que sea la máxima autoridad en tu vida.