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Mi mujer, psicóloga clínica desde hace 40 años, siempre ha tenido una gran influencia intelectual sobre mí. Cuando empecé a hablar abiertamente en la profesión económica sobre la irracionalidad en la toma de decisiones, recibí muchas críticas. Ginny apoyaba mis opiniones y me recordaba que otra profesión, la psicología, estudia el lado irracional de las personas.