-
Creo que si hubiera una solución al problema del libre albedrío, tendría que ser compatibilista. Desgraciadamente, de ahí no se deduce que exista tal solución. A muchos filósofos les parece un mensaje inoportuno y, como suele ocurrir en filosofía, castigan al mensajero atribuyéndole una posición totalmente imaginaria pero insostenible.