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Hay una imagen muy común, aunque también muy tonta, de Kant según la cual, como seres empíricos, no somos libres en absoluto, y sólo lo somos como medusas noumenales que flotan en un mar inteligible por encima de los cielos, fuera de cualquier contexto en el que nuestras elecciones supuestamente "libres" puedan tener algún significado o sentido humano concebible. Parte del problema aquí es que Kant se enfrenta honestamente al hecho de que cómo es posible la libertad es un profundo problema filosófico para el que no hay solución que podamos comprender racionalmente.