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Son ellos [los hombres de ciencia] quienes guardan el secreto de la misteriosa propiedad de la mente por la cual el error ministra a la verdad, y la verdad prevalece lenta pero irrevocablemente. Suya es la lógica del descubrimiento, la demostración del avance del conocimiento y el desarrollo de las ideas, que como las necesidades terrenales y las pasiones de los hombres permanecen casi inalteradas, son la carta del progreso y la chispa vital de la historia.