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Hay muchos barcos que se hacen a la mar, con muchos cientos de almas en un solo barco, cuyo bien y mal es común, y es una verdadera imagen de una mancomunidad o de una combinación o sociedad humana. A veces ha sucedido que papistas, protestantes, judíos y turcos pueden embarcarse en un solo barco; sobre esta suposición afirmo que toda la libertad de conciencia por la que he abogado gira en torno a estas dos bisagras: que ninguno de los papistas, protestantes, judíos o turcos sea obligado a asistir a las oraciones o al culto del barco, ni sea obligado [restringido] de sus propias oraciones o cultos particulares, si es que practican alguno.